martes, 16 de marzo de 2021

REFLEXIONES EN LA NUEVA NORMALIDAD

Todo en nuestra existencia tiene un continuo cambio, es la esencia de la energía misma y de la obra de Dios en el universo. Pero tal parece que todos en este mundo estábamos muy acostumbrados al estado de las cosas antes de esta repentina emergencia mundial de salud pública. En adelante, para conservar la vida y muchas de las actividades que nos eran costumbres cotidianas corresponde incorporar una serie de nuevos hábitos para la protección de la vida, prevención del contagio y mitigación de las consecuencias de esta pandemia.

Es verdad, esta situación ha cambiado las circunstancias alrededor de las personas en todo el mundo y una de ellas es el acercamiento social de las gentes a través de las herramientas de la tecnología de la informática. El distanciamiento más bien se ha acortado ya que las familias pasan más tiempo juntas y cuentan con mayor capacidad o posibilidad de estar "conectados", comunicados a través de las diferentes formas de conversar disponibles en las plataformas digitales.

En mi experiencia íntima ha sido un reencuentro más calmado con conocidas vocaciones como la de escribir y compartir mis ideas de manera más abierta y generosa. Siempre me ha ocupado el objetivo de comunicar de manera sencilla y práctica el mensaje que proviene del Espíritu Santo de Dios a través de sus palabras, pero no siempre he aprovechado la oportunidad de compartirlo al mundo de la publicaciones en las redes sociales.

Días antes de entrar en estas circunstancias una pastora amiga en su conversación con mi esposa y conmigo nos comunicaba -"Las redes sociales, hay que tomarse las redes sociales" Yo realmente no comprendía su urgencia, pero si podía percibir que en sus palabras había una certera procedencia divinamente inspirada, así que la escuche atentamente, lo medite y guarde silencio esperando su cumplimiento, lo que solo demoro pocos meses después.

Ahora nos encontramos en una inmensa conversación con contenidos que desde púlpitos, oficinas y casas se producen cada día, a veces muy invasivos, repetitivos y no muy bien intencionados. Otras veces sin contenido útil, edificante y eficaz. pero otras veces muy acertados y positivos. Una nueva forma de acercarnos e influenciar sobre la vivencia y la convivencia en nuestro universo.

Doy gracias a Dios y a todos los que amablemente tomarán de su tiempo para caminar un rato al lado de estas reflexiones que Dios ha compartido conmigo a lo largo de nuestro camino.

¡Muchas gracias!

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